martes, 9 de diciembre de 2008

La camelia del pirata

Isla de Tanbo (Marín)

En los tiempos que los piratas campaban a sus anchas, un mozo nacido en la Moureira muy cerca de la desembocadura del rió Lerez en Pontevedra, soñaba con navegar y recorrer el mundo. Al muelle de las Corbaceiras solo llegaban barcos de poco calado, pues la zona era ya casi más río que mar. Y para poder cumplir su sueño Benito no tuvo más remedio que acercarse hasta el puerto de Marín. Pronto se hizo un experto marinero, incluso se consideraba capaz de gobernar un barco. Y sucedió que un día él y sus compañeros decidieron rebelarse contra el capitán de la goleta “El defensor de Pedro” barco dedicado a la trata de esclavos y otras mercancías muy valiosas para aquellos tiempos. Decidieron amotinarse en pleno Océano Atlántico. Y después de una encarnizada lucha salieron triunfadores adueñándose del barco. Lo bautizaron con el nombre de “La Burla Negra” y se dedicaron a la piratería, convirtiéndose así, en el terror para cualquier barco que se cruzaba en su camino.

Templo antiguo (Marín)
B. Soto fondeaba siempre en medio de la ría y con grandes botes a remo él y su tripulación arribaban al puerto de Marín. Haciendo creer a todos que era un honrado naviero, acudía a la iglesia en procesión con toda la tripulación para oír misa en acción de gracias por llegar todos, sanos y salvos a puerto.
Era muy respetado y halagado por su gran generosidad, además de buen cristiano y hombre de fe.

Camelia japónica Adolphe Audusson, realizada en plata a tamaño natural

Un día solicito los servicios de un orfebre, necesitaba un buen artesano para hacerle un encargo para su amada. El encargo consistía en hacer una camelia en plata a tamaño natural y dejaba los detalles a la maestría del joyero. Pago por anticipado con onzas de oro, pagando más valorando su trabajo que el gasto en plata. El orfebre tenia de sobra para realizar y cobrar su trabajo.
El tiempo para realizar la camelia era más que suficiente, pues el respetable naviero emprendía viaje a Brasil por lo que el regreso no estaba previsto para menos de un año.
Entusiasmado por el encargo el orfebre se puso manos a la obra enseguida. Primero busco su camelia preferida, la más grande, la más espectacular de las camelias. Separo y contó los pétalos, los estambres y los pistilos, selecciono tres o cuatro hojas, midió todo al milímetro y con suma paciencia hizo las plantillas.
Lamino la plata y empezó con los pétalos uno a uno… en menos del tiempo que pensaba la camelia estaba formada. La pulió y dio unos tonos de vejez a la plata, la pieza tenía un peso más que razonable y los toques mágicos dorados que tenía la camelia pertenecían al secreto profesional de su creador. Ahora solo faltaba conservarla en buen estado. Tras calentar una serie de componentes se formo un liquido viscoso y transparente, sumergió la camelia en el y la dejo secar.

Atardecer azul en Portocelo (Marín)

Cuando salieron de Marín atardecía. Al llegar a la altura de la playa de Portocelo el espectáculo era un capricho de los Dioses “Un atardecer azul”. En ese momento el pirata saco la camelia del cofre que le había entregado el orfebre y suavemente la dejo caer en el mar…
Benito Soto ya nunca regresaría a Galicia. Poco tiempo después seria apresado por los ingleses, juzgado y condenado a morir en la horca.

Planta esquematica de faros y balizamientos de la ría de ( Marín y Pontevedra)

Cuando revisaron el barco, encontraron en su camarote numerosas pruebas de sus robos y fechorías. Sobre el escritorio llamaba la atención un sencillo mapa o carta marina sobre el que reposaba una camelia. Subrayado en rojo un nombre… “Marín”. Durante unos días este mapa trajo de cabeza a los ingleses que intentaban encontrar algún significado a las señales, para más tarde quitarle importancia al deducir que se trataría de algún amorío del pirata.

Aun hoy, los marineros del lugar aseguran ver, en los extraños y bellos atardeceres de tonos azules, a una sirena entre el mar y las rocas de la playa de Portocelo mirando al mar, con su melena al viento, adornada por una hermosa camelia de plata.
A.Cris
En este mini relato dejo entrever muy poco, es una especie de boceto que dio pie a lo que realmente es la historia de “La camelia del pirata”. La historia completa no esta publicada en ningún lado, queda guardada en mi escritorio esperando el momento propicio, ese momento mágico en que los relatos ven la luz en manos de un lector
Abuela Cris.

Fotos realizadas por A. Cris
(Inspirado en el famoso pirata pontevedres, Benito Soto)

9 comentarios:

abueloscrisytoño dijo...

Este relato es un regalo de cumpleaños par el abuelo Toño.
Con cariño, abuela Cris

LM dijo...

parabens ao avó que tem mesmo muita sorte de ter quem lhe escreva relatos tam fermosos.
beijos

Lúa dijo...

leí la historia de Benito Soto, pero, lo de la camelia no lo sabía, preciosa, como la historia, bicos.

abueloscrisytoño dijo...

Querida LUA, es normal que no sepas nada de la historia de la camelia, porque me la acabo de inventar.
Si es cierto que benito Soto fue un pirata de carne y hueso, que visito muchas veces Marín y por nuestra villa corren muchas leyendas sobre él. Hoy yo quise hacer la mía. Un saludo A.Cris

Antón de Muros dijo...

Vaia cos contos e relatos da avoa Cris, ¡son moi bos!

Parabéns para o meu tocaio ;-)

Antón.

paideleo dijo...

Creo que é o conto máis fermoso que escribiches na interrede. O avó Toño ten que estar agradecido.

Ginebra dijo...

Desde ahí no puedes oir mis aplausos, Cris, pero los he dado. Me gustó tu cuento y la foto primera es una pasada. La camelia de plata preciosa.
Eres un hada con la cámara y con las camelias. Besiños

mamiago dijo...

Mami, me hiciste dudar, pensaba que este no era tuyo, cómo progresas! muy muy bien!

P Vázquez "ORIENTADOR" dijo...

Eres muy buena escribiendo y fotografiando eres genial.